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Gestión de clientes para agencias

Da de alta y gestiona cada cuenta de cliente

Perfiles de cliente, briefings de marca, alcance del trabajo, honorarios, checklists de onboarding, roles de equipo y facturas: un registro estructurado para cada cuenta que gestiona tu agencia. Inicia sesión para abrir tu espacio de trabajo o descubre cómo funciona.

La banda de indicadores de la cartera de clientes en la consola de AI Marketing Dashboard: paneles pulsables de clientes activos, onboarding, alcance del trabajo, accesos a plataformas, facturas pendientes y cuentas que necesitan atención

Gestión de clientes para agencias

Onboarding de clientes y gestión de cuentas para agencias de marketing

Una agencia de marketing vive de lo bien que gestiona su cartera de cuentas y, aun así, la mayoría de los equipos reparte esa información entre una unidad compartida, una hoja de cálculo de honorarios, un formulario de alta perdido en el correo de alguien y un documento de onboarding a medio terminar que nadie encuentra. La gestión de clientes de AI Marketing Dashboard le da a cada cliente un único registro de cuenta estructurado: quiénes son, cómo suena su marca, el alcance acordado, la lista que los pone en marcha, las personas de su equipo y las facturas de su cuenta. Este es el hogar de tus relaciones con clientes, deliberadamente separado de tu pipeline de ventas y de tu unidad de archivos.

Perfiles de cliente y briefing de marca en un registro estructurado

Todo lo que hay que saber de una cuenta, en la propia cuenta

Cada cliente gestionado tiene su perfil: un registro editable con lo esencial que tu equipo consulta a todas horas —nombre de la empresa, sector, la fecha en que empezaron a trabajar juntos, el plan contratado, su zona horaria de trabajo, el estado de la cuenta y una foto de perfil—. Es la identidad de un vistazo de la relación, así que quien retoma la cuenta sabe para quién trabaja sin tener que preguntar por ahí.

Debajo del perfil hay un briefing de marca completo, organizado en siete secciones que rellenas una vez y consultas siempre: antecedentes de la empresa, audiencias objetivo, servicios, redes sociales, directrices de marca, competidores y tono de voz. En vez de buscar el cuestionario inicial en un hilo de correo antiguo, estrategia, redacción y diseño leen el mismo briefing; además, los recursos de marca que adjuntas aquí aparecen también en la unidad de archivos del cliente, así que los logotipos y las guías viven donde se hace el trabajo.

Alcance del trabajo y honorarios que puedes mantener al día

Qué entregas, cuánto cuesta y en qué punto está

La pestaña de alcance es totalmente editable, no un documento estático. Una banda de estadísticas en la parte superior resume la cuenta de un vistazo —cuántos servicios están activos, cuántos en pausa, cuáles siguen disponibles, la cifra de honorarios y las horas comprometidas—, así que la forma del encargo se entiende en cuanto la abres. Se acabó rebuscar en un PDF firmado para recordar qué está pagando de verdad un cliente.

Cada servicio es su propia tarjeta con estado editable, una nota y un objetivo de presupuesto o KPI; puedes añadir servicios a medida para lo que quede fuera del menú estándar, y una lista de documentos editable mantiene los contratos de alcance del trabajo y sus anexos unidos a la cuenta. Cuando cambian los honorarios o se pausa un servicio, actualizas el registro en segundos: el alcance que todos consultan sigue siendo cierto en vez de quedarse obsoleto.

Checklists de onboarding para que cada cliente arranque igual

Una secuencia de lanzamiento repetible, no una carrera improvisada

El onboarding de un cliente nuevo es el momento en que una agencia tiene más probabilidades de saltarse un paso: un acceso sin conceder, un píxel sin instalar, una llamada de presentación sin reservar. Cada cuenta lleva su propio checklist de onboarding, así que un cliente nuevo recorre siempre la misma secuencia de lanzamiento y nadie improvisa las dos primeras semanas de memoria.

Como la lista vive en la cuenta y no en un gestor de tareas genérico, el estado del lanzamiento está siempre a la vista junto a todo lo demás que sabes del cliente. Cualquiera del equipo puede abrir la cuenta y ver qué está hecho y qué queda pendiente antes de que la relación esté del todo en marcha. Así es como una agencia en crecimiento mantiene la misma primera impresión con cada cliente que firma.

Equipo y roles asignados a cada cuenta

Quién se ocupa de qué en cada cliente, dicho de forma explícita

Cada cliente necesita una propiedad clara, así que cada cuenta tiene tarjetas de responsable para las funciones principales —responsable de cuenta, marketing, diseño y desarrollo— que nombran a la única persona que rinde cuentas de esa disciplina en ese cliente. Cuando entra una consulta o hay que repartir trabajo, no queda ninguna ambigüedad sobre quién lleva cada parte del encargo.

Más allá de los responsables, una sección de miembros adicionales permite asignar a cualquier otra persona a la cuenta sin convertirla en responsable, de modo que quienes tocan el trabajo constan en el registro sin enturbiar de quién es la responsabilidad. El resultado es un mapa de equipo por cliente que toda la agencia lee de un vistazo y que sigue unido a la cuenta según la gente entra y sale de ella.

Contabilidad y facturas guardadas en la propia cuenta

El lado económico de la relación, donde está todo lo demás

La relación de una agencia con un cliente es operativa y económica, así que el registro de la cuenta mantiene el dinero cerca de lo demás. Las facturas y la contabilidad por cliente viven en la cuenta, de forma que al revisar una relación no tienes que saltar a una herramienta de facturación aparte para recordar cómo está la situación.

Tener la foto económica junto al alcance, el briefing y el estado del onboarding permite que un responsable de cuenta hable de toda la relación desde un solo sitio —el trabajo acordado, el trabajo entregado y las facturas que hay detrás— en vez de hilvanar la historia a partir de tres sistemas desconectados justo antes de una conversación de renovación.

Ajustes de datos por cliente, organizados en la cuenta

Dónde debe vivir la configuración técnica de cada cliente

Más allá del lado humano de una relación, cada cliente trae su fontanería técnica: los dominios y el DNS que gestionas, la autenticación de correo que mantiene sus campañas entregables (SPF, DKIM y DMARC) y la configuración de Twilio Voice detrás de los números de teléfono, el enrutamiento, la confianza y la disponibilidad del proveedor. Una pestaña de ajustes de datos por cliente es el lugar designado para organizar esa configuración, cuenta por cuenta.

En lugar de seguir los dominios, los registros de correo y la infraestructura de voz de cada cliente en notas sueltas, el registro de la cuenta es donde corresponde ese contexto técnico, junto al briefing y al alcance. El SMS y el A2P siguen siendo un dominio de mensajería futuro y aparte, mientras que la superficie actual de Twilio se centra en la voz. La foto operativa completa de un cliente —marca, alcance, finanzas e infraestructura— cabe en un único registro estructurado en vez de repartirse entre herramientas distintas.

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